Final de trayecto

Esta será la última entrada en este blog, cuya actividad cesa en este momento. El dominio bcnmovilidad.com no se renovará al agotarse el contrato, con lo que restará accesible a través de bcnmovilidad.wordpress.com.

Los motivos por el cese de la actividad son diversos, pero principalmente se debe a la poca utilidad de un debate sobre movilidad completamente estéril, en un ámbito de incultura, ignorancia y manipulación sistemática de las masas. Ha servido como un interesante experimento para observar como un contenido, sin entrar en valorar la calidad, es cuanto menos reflexionado e informado, mientras que contenidos de nula calidad elaborados por pseudoperiodistas sin conocimiento alguno de la materia resultan referentes en el debate. Un debate que a su vez retrata una sociedad que sustituye el pensamiento por la repetición y la imitación, como un loro que parece hablar, pero solo imita sonidos que ha escuchado sin entender en absoluto su significado. Por desgracia, ese es el nivel de debate sobre la movilidad (y muchas otras cosas), y por tanto es tierra abonada para la manipulación y la implantación de ideas falaces que convienen al influyente lobi del automóvil. Una sociedad incapaz de pensar está condenada al fracaso, y tal es el caso de España. Como dijo Machado: “En España, de diez cabezas una piensa y nueve embisten.”

Además del daño que ha hecho el pésimo periodismo en España, los políticos han puesto de su parte. Ver las retransmisiones de la comisión de movilidad del ayto. de Barcelona es cuanto menos vomitivo y urticante. Ver a payasos glorificados, gente que en su vida no ha hecho nada útil pero se erigen como salvadores de la humanidad, acusando otras fuerzas de hacer lo que ellos hacen con un descaro propio de una jeta que solo puede estar hecha del ficticio Adamantio, y utilizar la ciudad que dicen defender como arma arrojadiza para alcanzar el poder, a la vez que pretenden con una humildad más falsa que un billete de 3,50€ ser únicamente servidores de su partido o de la ciudad, es más que suficiente para perder la fé en la humanidad. En una sociedad con un mínimo de intelecto y decencia colectiva, personajes como Jordi Coronas o Koldo Blanco, entre muchos otros, serían seres que únicamente merecerían burla y desprecio.
El victimismo constante de los políticos, todos sin excepción alguna, pintándose como agredidos ante cualquier crítica de los plebeyos a quienes desprecian sin disimulo alguno, ha parido un lenguaje (en línea con eso de “más papistas que el papa”) que hace imposible cualquier debate, porque ante cualquier debilidad argumentativa simplemente se opta por retraerse cual erizo asustado tras las púas de la acusación gratuita. La democracia está siendo destruida por ese insufrible patetismo de la piel más fina que papel de fumar, y tarde o temprano la sociedad lo acabará pagando. Nada destruye más hábil y velozmente una democracia que los políticos profesionales, es decir, inútiles profesionales que no aportan nada a la sociedad, sino que la desangran como las sanguijuelas repelentes que son. La política democrática debe de ser una actividad que se hace de forma desinteresada, no como profesión. Claro que eso no interesa en ese Frankenstein que es la Unión Europea, donde se requieren los políticos profesionales para que actúen como caudillos que imponen el neoliberalismo, orinándose sobre la voluntad real de los ciudadanos que dicen representar, mientras hacen un espectáculo circense para tenernos entretenidos, con debates tan artificiales como el de la unión de los tranvías por la Diagonal, una obra que hace diez años que debería estar hecha, pero se sigue utilizando como distracción de la ciudadanía, mientras que la ciudad decae en un parque de atracciones cutre y plagado de todo tipo de escoria humana. Claro que lo importante es si más hombres que mujeres van en coche, si es racista impedir a la mafia de los manteros convierta la calle en un mercadillo clandestino de basura falsificada, o como podemos reírles las gracias a esos traficantes de personas que se disfrazan como ONGs.

Barcelona lleva tiempo aguantándose a un legado que como mínimo se remite a 1929, y como máximo al plan Cerdà de 1859. Ha soportado la galopante especulación de Porcioles (y herederos). Ha soportado unas olimpiadas que sólamente aportaron turismo de borrachera, y la destrucción de una parte histórica de la ciudad y de una de las limitadas entradas ferroviarias. Ha soportado décadas de agresiones sanguinarias y despiadadas del lobi del coche. Ha soportado la línea de Metro peor planificada de toda Europa y que, aún cuando esté terminada, jamás funcionará tan bien como otras líneas planificadas hace medio siglo o más, debido a las deficiencias en un diseño que parece haber sido concebido por absolutos descerebrados, con giros y vueltas estúpidas, un exceso de paradas, y una enorme profundidad que únicamente se debe al uso de una tuneladora extra grande (y extra cara) ¡para no generar molestias por la construcción, nada más!; por lo que en la práctica para la mayoría de viajeros esa línea resultará más lenta que un tranvía.
La única gente en todo el planeta tierra que siente un verdadero desprecio por Barcelona son una parte sustancial de sus habitantes, primordialmente los políticos municipales. Lástima que de esa gente acabe dependiendo el destino de la ciudad.

Así que, pongámonos cómodos y observemos como avanza este urbanismo hortera, que convierte el Paseo de Gracia en una autopista con unos repugnantes carriles laterales; que pone carriles bici en el centro de la calzada y el carril bus en el extremo (¡el mundo al revés!); que permite que excrementos arquitectónicos destruyan el paisaje urbano de las clásicas fachadas del Eixample o del hermoso panorama industrial del Poblenou. Observemos como el soterramiento sigue siendo la máxima (o incluso la única) preocupación entorno al ferrocarril; como el tranvía es menospreciado mientras continúan los sueños húmedos de infraestructuras megalómanas; y como se cae en la trampa que son los BRTs, sucedáneo cutre de un verdadero transporte de masas como el tranvía.

Con estas palabras abandona este blog su intento de promover un debate inteligente y de mente abierta sobre movilidad, y deja que vuelva a ser terreno de todos aquellos que hablan sin saber (como Germà Bel, que sabe tanto sobre movilidad sostenible como un cura sobre sexo), ya que claramente a la sociedad le interesa escuchar a aquellos que menos saben.

Solo queda desear un buen viaje.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s