Apuntes sobre el Tramvia Blau

¿Hacía falta politizarlo así?

El cierre indefinido del Tramvia Blau nos ha cogido a muchos por sorpresa, y a través de una política de comunicación nefasta. Sin embargo, al poco tiempo se pudo al menos resolver la duda fundamental que era sobre la pervivencia del histórico tranvía. La regidora de movilidad respondió prontamente a varias interpelaciones al respecto en Twitter. Aún y así, eso no fué suficiente para remediar el esperpento que se desataría a consecuencia del desafortunado titular inicial sobre el cierre indefinido. Alfred Bosch saltó a la oportunidad de echarle algo en cara al gobierno municipal, y rápidamente arrancó una campaña para “salvar el Tramvia Blau”, asumiendo incomprensiblemente y contra toda lógica que éste fuera a desaparecer. De paso, aprovecharon esa campaña para recopilar información sobre todas las personas que firmaban pensando que lo hacían para salvar un tranvía que nunca estuvo en peligro. El día 20, mientras un millar de personas se manifestaban por la unión de TramBaix y Trambesòs, Alfred Bosch nos mostraba un vídeo de él, solo, proclamando su voluntad de salvar el Tramvia Blau.

El sr. Bosch no se quedaba solo con este agitprop improvisado (o no tanto) contra Colau, pero sí resultaría el más vehemente, intentando poner en pie un pastiche de manifestación bajo el lema “el Tramvia Blau no es de la Colau”. Es triste, porque una vez más la oposición opta por instrumentalizar cualquier cosa a modo de arma arrojadiza, sin importar la completa ausencia de fundamento de esa acusación. Lo peor de esto es que todo ese teatrillo acaba por tener el efecto inverso del que supuestamente debería de tener: En lugar de llamar la atención al tranvía, se lleva el asunto al terreno político, evitando un debate serio sobre como asegurar el futuro del tranvía precisamente aprovechando este cierre para su reforma, y en lugar de eso instaura un griterío infantil de que la Colau es el coco que nos quiere robar el Tramvia Blau. En cualquier caso, si lo que buscaba la oposición y el sr. Bosch era politizar el Tramvia Blau y entorpecer un debate serio sobre su remforma, sin duda lo han conseguido.

Memoria de pez

Esta repentina campaña para salvar el Tramvia Blau choca con el desinterés que este centenario tranvía ha generado a lo largo de los últimos años. En los últimos años, con el aumento del turismo en Barcelona también han ido aumentando los visitantes al Tibidabo, y por consecuencia los que viajan en el Tramvia Blau. En las recientes temporadas estivales se formaban unas colas impresionantes, y también fuera de la temporada alta se formaban colas para usar el tranvía. Aún y así, la reacción no sólamente no fué de potenciarlo, sino más bien todo lo contrario. Citando algún tipo de regulación que nadie nunca se ha molestado a detallar, se decidió alrededor de 2007 que los tranvías azules ya no eran seguros, y que debían ser sometidos a una modernización que incluía elementos de, digamos, dudoso acierto. La ironía quiso que el tranvía que hasta entonces había tenido un historial bastante bueno en materia de seguridad tuviera uno de sus accidentes más serios, cuando uno de los tranvías se deslizó por la vía que se había mojado por una fuga de agua, hasta chocar con un camión. Jamás se quiso entrar demasiado en los detalles de las causas del accidente, probablemente por miedo de que se alegara la inseguridad del tranvía, pero por lo que se supo parecería haber sido el mismo sistema electrónico instalado con la renovación el que falló fué impropiamente operado, por lo que no se activó el arenero que hubiese evitado que se deslizara el tranvía. Debido a ese incidente, se decidió que el servicio se suspendería si hay lluvia, a pesar de que acababan de haber sido dotados los tranvías de limpiaparabrisas, uno de los elementos que más han afectado la estética histórica. Por esa época se decidió además que el tranvía ya no circularía entre semana excepto en verano, ya que era peligroso para el tráfico. Además se suprimieron las paradas intermedias, que también eran muy peligrosas (con tanto peligro por todas partes uno se sorprende como subsistió la sociedad al principio del siglo XX…). La guinda sería un contínuo aumento del billete hasta alcanzar los 5,50€. Pese a que la remodelación de tres tranvías auguraba una cierta confianza en su pervivencia, el servicio se vió mermado y limitado por todos los lados.

En esa época se echaron de menos todas esas voces clamando por su conservación. Es difícil encontrar cobertura mediática más allá de los incidentes que tuvo el tranvía. Una olvidada carta en El Periódico clamaba en 2013 por un mayor respeto por el Tramvia Blau, sin que estas multitudes ahora tan preocupadas por el tranvía hicieran caso. El Tramvia Blau estaba siempre ahí, olvidado y apartado como solemos hacer con nuestros ancianos, hasta el día que ya no están y los hipócritas se rasgan las vestiduras. Está mal que se cierre el tranvía tan repentinamente, de forma indefinida y sin que haya un proyecto concretado, sí, y el gobierno debe asumir la responsabilidad por ello. Sin embargo, la situaciín del tranvía tampoco viene de los 2 o 3 años de gobierno municipal de Colau, sino de bastante antes, desde tiempo atrás que el Tramvia Blau quedó en el olvido. Así que la oposición política no debería de tener la boca tan grande con este tema, porque nadie, nadie ha estado en los últimos años a por la labor de poner atención al tranvía centenario. Y ahora sería bueno que mostrasen un poco de madurez y se dedicaran a hablar de como será el futuro del tranvía, en lugar de apuntar dedos por quién fué el que menos caso le ha estado haciendo.

Un Tramvia Blau para el futuro

El infumable griterío político nos ha impedido entrar en un debate mucho más interesante, que es el de cual es el futuro que le espera al Tramvia Blau, y como se verá la reforma que se pretende acometer. Hay una serie de cuestiones que se deberían de atender y buscar un compromiso que pueda contentar tanto a la administración como a los aficionados. Esencialmente, estas cuestiones son: Disposición de las vías y sección de la avenida; terminales; material rodante; y esquema de explotación

Sobre la disposición de las vías los primeros reportes decían que TMB sopesaba pasar las vías a los carriles laterales. Sin embargo, posteriores noticias han dicho que TMB estaría abierto a considerar otras disposiciones. Es cuestionable el beneficio de trasladar las vías a los laterales: Primero, por la interferencia con los giros de los coches, y con la circulación de las bicis, que tienden al lateral de la calle. Además la vía en el lateral podría verse invadida por vehículos detenidos. La mayor seguridad la brindaría mantener la vía en el centro de la calzada, pero segregada de la circulación, y trasladar los coches a los carriles laterales, actualmente utilizados para aparcar. Ese vial del tranvía puede dotarse de paradas con pequeños andenes, al estilo más tradicional, que además podrían ser compartidos por autobuses, como por ejemplo la prolongación prevista para el bus V13 desde Pl. Kennedy hasta el Cosmocaixa.
Aparte, las vías en el centro serían estéticamente preferible, consideración que aunque no elemental, tampoco hay que ignorar. Desde que el Tramvia Blau vió duplicada la vía ésta ha transcurrido por el centro de la calzada, como tradicionalmente era habitual en todo el mundo. Por tanto, mantener esa disposición tendría también ese beneficio.

Las noticias sobre la remodelación también han traído dudas a como se reformarán las terminales, sobre todo la de Pl. Kennedy, que es la que más conflicto genera con el tráfico rodado. La sugerida disposición de las vías por los carriles laterales hace intuír una terminal con una especie de bucle, ya que sino la afectación al tráfico resultaría aún mayor. Una disposición central de las vías permitiría una terminal poco intrusiva si ésta si sitúa también centrada respecto a la avenida, y no en un costado. Sería posible adecuar una terminal en la zona ocupada ahora por una zona de vegetación que delimita los carriles de circulación, y reducir también el espacio vehicular en esa parte de la plaza, espacio de por sí poco necesario ya que como sea confluye en un solo carril de subida y otro de bajada.

Sobre el material rodante únicamente se ha anunciado que otro tranvía sería reformado para poder circular regularmente, aunque no se ha concretado si sería un “Blau” o la “jardinera”, el tranvía 129. Un supuesto responsable de la remodelación de los Blaus en su día explicó en un hilo del Fòrum del Transport Català que la intención era finalmente reformar cuatro “Blaus”, dejando uno en el estado previo (azul oscuro), y después remodelar la “jardinera” que requeriría un proyecto propio por algún motivo. Vista la gran afluencia que solía tener el Tramvia Blau sería deseable hacer disponible todo el material rodante posible para atender los picos de demanda.
En ese sentido, la última consideración es la de un posible acondicionamiento de un tranvía de la serie 500 para su circulación en la línea del Tramvia Blau. Existe el precedente de los años 80 cuando bajo la dirección de TMB de Mercè Sala se procedió a restaurar el tranvía 547 y prepararlo para circular en la línea del Tramvia Blau, pero este proyecto fué finalmente cancelado por una supuesta infestación irremediable de hongos o moho en el tranvía. El destino quiso que de alguna forma se salvara un tranvía más de la misma serie, el 525, que se encuentra conservado aunque en bastante mal estado. ¿Querrá el destino que finalmente se cumpla ese sueño de Mercè Sala?

Finalmente, el esquema de explotación también genera ciertas dudas. No estaría mal ofrecer ciertas facilidades para que los Barceloneses también puedan disfrutar de su tranvía histórico. Y antes de que aparezcan los inevitables legalistas a clamar contra discriminación dentro de la UE, evidentemente esas facilidades son plenamente compatibles con la legislación de la UE, por ejemplo permitiendo el uso del Tramvia Blau con determinados abonos de larga duración, similar a como ocurre con la L9 del Metro. Sería deseable eventualmente hacer innecesario el servicio del bus 196, permitiendo que el Tramvia Blau asuma la totalidad de la demanda en ese itinerario, y con el servicio a PMR prestado mediante servicio a demanda o un bus de Barri que sustituya al 196.

Una última reflexión la merece una propuesta que ha aparecido cada tanto en tanto de prolongar el Tramvia Blau hasta la carretera de les Aigües, unos 700 m de recorrido. Eso permitiría utilizar el tranvía para excursiones a la carretera de les Aigües, pues la calle Manuel Arnús entre la Pl. del Doctor Andreu y la carretera es difícilmente transitable, careciendo incluso de aceras en buena parte.

Seriedad, por favor

Sobre todo lo que sería bueno sería tomarnos en serio una materia como lo es uno de los tranvías históricos más antiguos del mundo. No hay motivo para pensar que Colau nos quiere quitar el Tramvia Blau, y si nos ofende que se cierre indefinidamente, igual mirarnos un poco en el espejo y reflexionar por qué desde hace tantos nadie se ha preocupado por hacer relucir una de las pocas joyas del transporte que tenemos, y la única que circula con plena regularidad. El venerable Tramvia Blau se merece algo más que ser arrojado contra el gobierno municipal, para volver a quedar en el olvido cuando ya no sirva para las estrategias políticas pertinentes.

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